¿Cómo te explico?

¿Cómo te explico los pensamientos y las emociones que habitan mi casa que es este cuerpo y esta mente? ¿Cómo te explico que es muy difícil dejar el equipaje de los recuerdos, de los dolores, de las tristezas? ¿Cómo te explico que los fantasmas que me habitan no consigo que se disuelvan? ¿Cómo te explico esta angustia que no me abandona? y, paradójicamente ¿Cómo te explico que soy feliz?

Recientemente encontré un libro que recomiendo en mi entrada anterior “Uno mismo y los otros” de Josep M. Esquirol, editado por Herder en 2005. En este texto hallé una carta escrita por Vaclav Havel, intelectual y político checo, nacido en 1936 texto por demás significativo es la que a continuación, con todo respeto y sin afan de plagio reproduzco:

“Mi casa es la habitación en la cual he vivido algún tiempo, a la que me he acostumbrado y que, podría decirse, he tapizado con un revestimiento invisible (recuerdo, por ejemplo, que incluso la celda de la cárcel fue para mí en cierto modo mi casa y siempre sentía como un gran prejuicio tener de pronto que mudarme a otra celda: aunque era completamente igual que la anterior, incluso podía ser mejor, a pesar de ello yo la sentía como algo extraño y enemigo; al principio, en ella, me encontraba desarraigado y rodeado de lo extraño y necesitaba cierto tiempo para habituarme a ella, sentirme en casa, acostumbrarme a ella y despojarme de la añoranza de la celda anterior). Mi casa es la casa en la que vivo, el pueblo o la ciudad, en que nací o donde resido, mi casa es mi familia, el mundo de mis amigos, el entorno social y espiritual en el que vivo, mi profesión, mi empresa o mi lugar de trabajo. Mi casa, lógicamente, es también el país en el que vivo, el idioma que hablo, el ambiente espiritual que se respira en mi país y que está personificado en el idioma en el que se habla. El checo, la manera checa de percibir el mundo, la experiencia histórica checa, la naturaleza checa del valor y de la cobardía, el humor checo: todo esto es parte integrante inseparable de este estrato de mi casa. Mi casa, pues, es también mi identidad checa, es decir, mi etnia, y no tengo ningún motivo para no reconocer este estrato de mi casa, puesto que es para mí tan intrínsecamente natural como, por ejemplo, aquel estrato de mi casa que yo designaría como mi virilidad. Mi casa, por supuesto, no es sólo mi identidad checa, sino también la checoslovaca, es decir mi nacionalidad. Finalmente mi casa es también Europa, y mi identidad europea y, por último, este planeta y su civilización actual y, naturalmente, también todo nuestro universo. Pero ni siquiera esto es todo: mi casa son lógicamente, también mis estudios, mi educación, mis costumbres, el entorno social en el que vivo y que reconozco; si estuviera afiliado a algún partido político, sin duda este también sería mi casa. Creo que cada uno de estos estratos de la casa del hombre hay que reconocerle lo que es suyo, no tiene sentido negar ninguno de ellos en nombre de otro o excluirlo del juego con violencia o interpretarlo como menos importante o de menos valor, todos forman parte de nuestro universo natural y buena organización social los debe respetar a todos de la medida adecuada a ellos y brindar a todos una ocasión razonable para su realización solamente así es posible abrir espacios para la libertad de autorrealización del hombre como tal, para la afirmación de su identidad, puesto que todos los estratos de nuestra casa, como todo nuestro universo natural, son parte inseparable de nosotros mismos y entorno inseparable de nuestra autoidentificación: el hombre totalmente desprovisto de todos los estratos de su casa, estaría totalmente desprovisto de sí mismo, de su humanidad.” (pp. 26-28)

Esta carta me ha dejado una profunda reflexión, una serie de pensamientos e ideas que no terminan. Me ha hecho rememorar a Christopher Alexander y su Lenguaje de Patrones donde la “cualidad sin nombre” ayuda a encontrar cualidades y bondades de los diferentes lugares que habitamos, nos ayuda a descubrir los pequeños grandes momentos de vivir con plenitud el día a día.

Parafraseando a Havel, puedo escribir que mi casa son las distintas casas donde he vivido, desde la primera que recuerdo en la Ciudad de México hasta la actual en la ciudad de Pachuca pasando por Irapuato, Guanajuato, temporalmente Quebec, Guadalajara. Entre casa y casa hay un mundo de recuerdos de infancia, de adolecencia, de adulta joven y ahora adulta madura. Entre casa y casa ha transcurrido la vida con su sinnumero de historias que contar. Casi de todas las casas me he apropiado con mi mente, mi espíritu, mi cuerpo. Prácticamente de cada lugar quedan los recuerdos de “mis casas”. Mi casa, como escribe Havel, es la casa… el hogar en el que vivo, la ciudad donde nací y en la que resido actualmente. Mi casa es mi familia reconstituida, la familia a la que no veo desde hace tiempo, mis amigos cercanos y lejanos, presentes o ausentes. Mi casa es mi pasado indígena, mi pasado español. Mi casa es el paisaje, la montaña, la laguna, los ríos por los que pasado. Como dice Havel, es mi lengua, mis tradiciones, mis costumbres, mi religión, mis convicciones. Mi casa es el espíritu barroco que distingue a los mexicanos. El guadalupanismo de la mayoría. El día de muertos, las posadas. Mi casa son las flores que me habitan: las bugambilias, las jacarandas, el cempoaxóchitl, las rosas, los agapandos, los aretes, las clavellinas, las primaveras. También son los árboles como el eucalipto, el árbol rojo, los pinos azules, los oyameles. Mi casa es mi pequeño colegio de la Ciudad de México. El primer colegio en Irapuato y el Irapuatense donde recorrí del tercero de primaria hasta el cuarto semestre de la preparatoria -la prepa oficial nunca la consideré mi casa. La Universidad de Guanajuato y la Facultad de Arquitectura y su vetusto e histórico edificio. El Teatro Principal alojando a Radio Universidad. La ciudad misma y sus callejones y plazuelas. Mi casa es Guadalajara y todas sus casas, Tonalá, Tlaquepaque, Ajijic, Mazamitla y Tapalpa. Es Chapalita y sus parques y sus churros y sus frutas frescas y sus tacos y mis amigos más queridos. Es Acacias y sus torres y sus jardines y la alberca y la tiendita. Los Guayabos y mi tía Martha y mi boda. Mis hijos. Mi esposo, los hijos de mi corazón. Mi casa es esta ciudad que habito donde he encontrado a mi familia y espacios para desarrollarme. Mi casa es los lugares donde he laborado como la bodega de mis padres en Irapuato, la tienda departamental en la Ciudad de México, la División de Posgrado de Arquitectura y Radio Universidad en Guanajuato. Son las universidad e instituciones donde trabajé. Es el consultorio donde volví a comenzar. Es el despacho de avalúos donde comencé a recuperar mi vida. Es el lugar donde trabajo. Mi casa son mis afanes, mis tristezas y mis alegrías. Mis dolores de cabeza, mis preocupaciones. Mi casa es la historia la escrita y la contada.

Guadalajara, Jalisco., 28 de febrero de 2012

Y desde la oscuridad de la cueva, puede reinventarme y recomenzar, pude, al fin, saber que era yo y que podía andar la vida todavía cerrando círculos, todavía completando pendientes, era saber que la vida sigue y es importante andarla.

Mi casa re-encontrada, es Guadalajara, con sus flores, sus árboles, su música. Es Guadalajara llena de tráfico bajo el calor inmisericorde del verano de mi regreso y el invierno que parece otoño y la primavera que se acerca al verano con su calor, su color y sus flores desfalleciendo de calor.

Guadalajara es mi casa, la casa de viejos y nuevos amigos, de viejos y nuevos sueños, la depositaria de mi capacidad para ejercer mi libre albedrío. Es mi mamá y mi hermana. Es mi papá que nunca habitó aquí y que a tres meses de su partida física, sigue presente, sigue aquí, en el amor y los recuerdos. Son mis hermanos reconstruyendo una historiavque no sabemos dónde ni cómo se extravió. Mi casa recuperada es esta Guadalajara de la que nunca terminé de irme como dice un entrañable amigo. Mi casa es el lugar donde por tercera vez vuelvo a comenzar la vida de una manera distinta. Mi casa son tantos lugares, tantos momentos, tantas circunstancias.


La aventura de comenzar

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